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¡Ay se borró el disco duro!

Julio 25, 2009 por Coro

Publicado en el sitio WEB de la Cultura Cubana CUBARTE

Julio 2009

¡Ay se borró el disco duro!

Arnaldo Coro Antich

CUBARTE

Y… por supuesto que no había casi nada guardado en otros soportes de respaldo…

Esta sucediendo cada vez con más frecuencia y todo indica que al avanzar en la informatización de la sociedad, la pérdida de datos digitalizados va a ser un problema de gran impacto en la sociedad.

La frase que titula este artículo se ha escuchado en los lugares más increíbles y en los momentos más inoportunos… Se borraron las cintas de vídeo de la llegada del hombre a la Luna, porque la base de datos digital de la NASA que indicaba cuáles eran esas rollos y cassettes, no fue preservada con el respaldo adecuado, mientras se reporta hace apenas unos días que una gran empresa no le puede pagar a sus empleados a tiempo, debido a la súbita desaparición de los ficheros digitales con la información de las nóminas.

Un investigador científico pierde casi toda su borrador de la Tesis de Maestría, y a varios experimentados pilotos aviadores de gran experiencia se les vuelve irrecuperable el Curso de Tierra de una nueva aeronave que deben comenzar a volar dentro de poco tiempo.

Médicos se quedan sin las hojas clínicas de sus pacientes, un gigantesco almacén con miles de artículos en su inventario se vuelve incapaz de servir órdenes de entrega durante varias semanas y así sucesivamente, los descalabros que suceden con la información digital perdida casi siempre de forma irreversible, constituyen hoy en día un grave problema al cual no queda más remedio que enfrentar.

Si nace digital y no se respalda en soporte de papel, el peligro de perderla para siempre es altísimo

Expertos convocados por la organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y Cultura, más conocida por sus siglas, UNESCO, llegaron a la conclusión hace ya bastante tiempo, de la necesidad de coordinar esfuerzos para crear un documento rector y guía que permitiera asegurar en todo lo posible la preservación del patrimonio digital.

Se organizó un programa de intercambios a nivel planetario, y finalmente bajo la eficaz coordinación de la Biblioteca Nacional de Australia, se logra redactar el documento que, según los especialistas, ha logrado resumir todos los conocimientos actuales sobre el tema y a la vez ofrecer una guía práctica para la preservación de los documentos que se almacenan en soportes digitales.

Uno de los problemas más graves que tuvieron que enfrentar los especialistas reunidos en Managua, Nicaragua en el 2003, para conformar las opiniones de técnicos en informática de 25 países de América, fue la creciente dificultad que se presenta cuando por descuido, falta de recursos apropiados o simplemente roturas y averías en los sistemas, un documento de cualquier tipo que se crea en formato digital queda en un estado tal que su recuperación resulta muy difícil e incluso imposible.

En la discusión que se generó en torno al problema de los documentos creados en los primeros tiempos de la “era digital”, salió a relucir la obsolescencia prematura de equipos de grabación y reproducción, cuyos formatos tecnológicos literalmente pasaron a mejor vida.

Así un documento escrito en una máquina computadora u ordenador que utilizase el sistema operativo CP/M, ya obsoleto, y que nunca se haya migrado a otros sistema operativo y formato de procesamiento de texto, no podrá ser leído jamas si no se logra “revivir” al menos una máquina que opere en CP/M e inmediatamente proceder a imprimir el fichero además de copiarlo a otros formato de almacenamiento en sistemas operativos más recientes.

Esto lleva, según afirmaron varios especialistas en una segunda reunión regional sobre el tema de la preservación del patrimonio digital que tuvo lugar en Río de Janeiro en 2004, a la necesidad de realizar sucesivas migraciones de los documentos digitales, a medida que los equipos capaces de almacenar y reproducir formatos específicos llegan al fin de su vida útil, lo cual, es una tarea no solo de gran magnitud en cuanto a tiempo físico a emplear, sino también debido a su alto costo.

Todo lo que nace digital NO puede ser preservado: Una realidad impactante

La disponibilidad de millones y millones de máquinas computadoras u ordenadores a escala mundial, hace que cada día vean la luz un número gigantesco de documentos de todo tipo cuyo “nacimiento” es digital lo cual conspira contra su posible preservación si no se toman todas las medidas imprescindibles .

Documentos escritos sobre tabletas de arcilla, o rasgados sobre hojas de papiro ofrecen, y así lo han demostrado, una vida útil de preservación que ha permitido estudiarlos en nuestros días, mientras que artículos, crónicas, informes técnicos, manuales de instrucción, hojas clínicas y en fin, cualquier documento creado digitalmente, puede desaparecer para siempre, borrarse sin remedio en milésimas de segundo, sin la más mínima posibilidad de rescate.

Si comparamos la fragilidad del Manual de Vuelo digital que estudiaban los pilotos pasando la “Escuela de Tierra” para el nuevo tipo de aeronave, con la durabilidad de los tres volúmenes impresos en papel de alta calidad, veremos que el fichero digital, de no respaldarse con copias apropiadamente, puede y de hecho desaparece de las pantallas al ocurrir un súbito cambio en el voltaje de alimentación de los equipos.

Para los ficheros digitales que se utilizan en tiempo real, como es el caso de programas de computación destinados a la operación en línea de sistemas complejos, el no contar con respaldos múltiples puede tener consecuencias catastróficas, y es por eso que hoy en día se insiste tanto en la redundancia en las instalaciones tecnológicas, así como en una alimentación de energía no solo de alta calidad sino también total y absolutamente permanente.

Vale la pena revisar el tema de la preservación digital en cuanto nos concierne a cada uno de los que utilizamos estas tecnologías

No vayan a creer que por haber trabajado en esta tema de la preservación digital durante más de una década, el autor de estas líneas está exento de pasar más de un susto, algo que ocurre siempre en el momento más inoportuno, tal como si fuera una ley no escrita de las ciencias sociales.

Por eso, hoy estoy escribiendo este artículo de alerta desde un disco duro de última generación al cual no me quedó más remedio que someter a ese horripilante proceso llamado “formatear”, cuando el acceso al sistema operativo de la computadora se hizo imposible debido a una falla técnica.

Por suerte…. no es decir, por precaución, tenía “una buena parte, pero no todo” preservado en tres soportes distintos al disco que fue necesario formatear. Una parte de los documentos, por razones obvias la menor, los conservo en soporte de papel, mientras que en discos compactos CD y DVD había logrado, por fortuna, preservar recientemente unas cuantas decenas de gigabytes de información Además, utilizando un principio que recomiendo a todos los que dependen de las computadoras de escritorio para realizar su trabajo, a esta máquina le había instalado hacía poco tiempo un disco duro adicional … no muy grande en cuanto a capacidad, pero sí con el suficiente espacio para hacer copias de respaldo con cierta frecuencia en la misma computadora, es decir duplicar los ficheros en los dos discos duros como buena práctica de preservación.

Así las cosas, lo perdido, perdido para siempre está, y lo salvado… bueno, lo salvado ahora está siendo sometido a un nuevo proceso de “salva” que implica todo un trabajo, bien tedioso por cierto, para determinar uno por uno cuáles son los ficheros digitales que debo priorizar en el proceso de preservación, pues como explicaba más arriba, NO es prácticamente posible preservar todo al ciento por ciento.

El documento de la UNESCO tiene 179 páginas y es una verdadera contribución a la preservación del patrimonio digital

Recomiendo enfáticamente la lectura analítica de este manual de la UNESCO a todos los que de una forma u otra administren el almacenamiento de datos digitales en todas sus formas.

Pero, además, me parece muy necesario el redactar una guía sintética sobre este vital tema, en la que se indiquen en forma simple y comprensible los pasos a seguir para evitar la pérdida de los datos digitales cuyo impacto en esta sociedad del siglo XXI es cada día mayor.

Resumir los pasos para asegurar la preservación mediante una “lista breve de comprobación o chequeo”, como las que hay que revisar al operar sistemas complejos, pudiera ser una importante contribución para evitar que ocurran esos momentos de angustia característicos de la perdida catastrófica de datos, resumidos en la frase que dio título a este artículo.. “Ah… se borró todo el disco duro”.


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